Una orden de arresto emitida por un tribunal del estado de Washington contra el médico costarricense Alberto Román-Cabezas detalló que el profesional se exponía a la pena de cadena perpetua debido a graves cargos por delitos sexuales. Román fue detenido días atrás en el hospital de Grecia, Alajuela, como sospechoso de abusar sexualmente de una paciente en Costa Rica. Sin embargo, su historial judicial en los Estados Unidos revela un patrón de denuncias similares que provocaron su huida del estado norteamericano antes de ser capturado. Cuatro cargos graves en el estado de Washington Documentos judiciales del caso en EE. UU. detallan que la acusación formal contra Román se presentó el 13 de diciembre de 2019, lo que derivó en una orden de arresto judicial el 15 de enero de 2020. Los cargos imputados por la justicia estadounidense corresponden a presuntos hechos ocurridos mientras ejercía en un centro médico del condado de Yakima: Dos cargos de violación en segundo grado: Considerados delitos Clase A en la legislación de Washington, con penas máximas de cadena perpetua y multas de hasta $50.000. Dos cargos por libertades indecentes: Relacionados con el contacto sexual inaprovechado en su condición de proveedor de salud. El documento judicial advierte de forma explícita que si el acusado era declarado “persistent offender” (delincuente reincidente) bajo las leyes de Washington, la sanción obligatoria habría sido la cadena perpetua sin posibilidad de libertad. Los expedientes: Modus operandi sin guantes ni testigos La acusación formal de la Fiscalía estadounidense se basó en dos expedientes policiales con testimonios de pacientes distintas atendidas entre diciembre de 2017 y octubre de 2018. Caso 1: Paciente L.M.C. La mujer ingresó al Virginia Mason Memorial Hospital por una infección urinaria severa y cálculos renales. Según su declaración: Román le realizó repetidos exámenes vaginales con los dedos entre el 19 y el 21 de diciembre de 2017. El médico no utilizó guantes en los procedimientos. Nunca hubo un acompañante médico presente en la habitación. Al consultar con el personal de enfermería, se le alertó de que esos exámenes no eran normales. La investigación policial posterior comprobó que los exámenes pélvicos no estaban registrados en el expediente médico de la paciente y que dichos procedimientos no forman parte del tratamiento habitual para su diagnóstico. Caso 2: Paciente A.P. Mientras la primera investigación avanzaba, una segunda paciente con un cuadro de cálculos renales denunció al médico por practicarle exámenes pélvicos en tres consultas distintas. Al igual que en el primer caso, la afectada denunció que Román operaba sin guantes y sin la presencia de personal de enfermería de apoyo. Despido administrativo y posterior fuga De acuerdo con la declaración de causa probable, el Virginia Mason Memorial Hospital investigó la primera queja en 2018 pero inicialmente cerró el caso por falta de sustento. No obstante, tras recibir la segunda denuncia en octubre de 2018, la administración del centro médico reaccionó de inmediato: 19 de noviembre de 2018: El hospital inició el proceso formal para rescindir el contrato laboral del médico costarricense. 29 de noviembre de 2018: Diez días después de iniciado el proceso de despido, Román presentó su renuncia. El detective asignado al caso concluyó que los exámenes denunciados no eran médicamente necesarios, no tenían justificación técnica, se realizaron violando los protocolos habituales de la profesión y sus características físicas resultaban incompatibles con la praxis médica real. Para el momento en que se emitió la orden de captura en enero de 2020, las autoridades estadounidenses confirmaron que Román ya había abandonado el estado de Washington con rumbo a Carolina del Norte, antes de regresar finalmente a Costa Rica, donde continuó ejerciendo hasta su reciente detención. Navegación de entradas Día del Orgullo: Activistas alertan sobre preocupantes retrocesos en derechos LGBTIQ+ en Costa Rica Conmoción en Guanacaste: Hallan a extranjera de 63 años sin vida y con múltiples heridas de arma blanca